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El Terapeuta

Actualizado: 16 de oct de 2018



Considero de suma importancia reconocer que el papel vocacional del terapeuta es diferente al de muchas otras profesiones, ya que el acompañamiento de aquel que se resquebraja en el consultorio no son simplemente “cosas de la oficina”. De ahí que considere que en el que hacer terapéutico es complejo “ dejar el trabajo en la oficina” ya que para hablar de lo que adolece no hay horario de 9:00am a 6:00pm, para cobrar el gasto emocional que implica la escucha y el estar ahí, no hay quincena, el espacio no se cubre con un escritorio y una computadora.

Los horarios de trabajo irregulares, la obligatoriedad frecuentemente de trabajar por la noche, contestar llamadas telefonicas a altas horas de las madrugda y tener sesiones de emergencia, son particularidades de la profesión terapéutica y claro que estas impactan (en el sentido más amplio de la palabra), la vida personal de quien la ejerce.

Es por ello que vale la pena mencionar que el ser terapeuta no es algo que se obtiene únicamente por medio de la información teórica o de la versación bibliográfica, sino que es más un modo de ser con el otro.

Ser terapeuta a mi parecer es integrar la teoría, la práctica y la experiencia humana tal como Raskin ha expresado en su artículo autobiográfico “Becoming”: El proceso por el que se llega a la terapia compromete al ser en su totalidad; constituye tanto un compromiso como un estilo de vida (Raskin, 1978, pág. 364).

De forma muy real el terapeuta tiene un “asiento en primera fila” en la vida de los músicos, los científicos, las estrellas de cine, los obreros, los políticos, los doctores, etc. Sin embargo, la terapia no es una plataforma elevada desde donde se pueda mirar serenamente lo que el hombre hace y experimenta. El terapeuta enfrenta sucesos muy particulares al ejercer su profesión, ya que en su tarea frente a el ser humano con quien se encentra no es ajeno a su propia persona.

Tomando en cuenta esto no debemos olvidar que el terapeuta antes de ser un profesional es una persona. Habrá que recordar que las cosas no deben ser explicadas sino vividas; existir es una experiencia, en palabras del dramaturgo Terencio: “Hombre soy: nada humano me es ajeno”.

Es por ello que como terapeuta fenomenológico existencial se ha vuelto importante la teoría en la que me cobijo para escuchar a aquellos que requieren de mi servicios profesionales, pero como persona me doy cuenta de que es mi filosofía de vida, que precisamente mis caminos me acercaron a enriquecerme allí, justo a donde invito a mis colegas a que asistan: a la relación, a estar con el otro; en una apertura al otro, tanto a su ser como a lo que nos relata, sin intentar cambiarlo en lo que nos presenta. Invitando al soportar juntos la incertidumbre del no saber y encontrarse con él en la totalidad de su humanidad y desde nuestra humanidad completa (Martínez, 2012, p.169-170).


Sigamos reflexionando sobre este y otros temas juntos en el Círculo de Estudios en Terapia Existencial

www.circuloexistencial.org


Bibliografia

Martínez, Y. (2010). Psicoterapia Existencial. Teoría y práctica para un mundo post – Cartesiano. Vol I.México

Raskin, N. (1978). Becoming a therapist, a person, a partner, a parent, a… Psychotherapy: Theory, Research, and Practice, 15(4). 362-370. * Si quieres crear contenido en nuestro blog, puedes hacerte miembro ALPE y obtener los beneficios de descuentos en libros, cursos, entre otros que ofrecemos, es muy fácil

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​Última Actualización: 1 de agosto 2020.

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