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Nueva normalidad?

Un saludo especial para todas y todos allá al otro lado de la pantalla. Espero que se encuentren muy bien y que hayan logrado la estrategia para sobrellevar este tiempo que vivimos. Les quiero compartir en esta oportunidad mi intervención en el Encuentro Latinoamericano "Desafíos exisenciales en la terapia" organizado por la Delegación Argentina de ALPE. Espero que sea de su interés y que provoque sus ideas y sus mensajes para seguir conversando al respecto.



Autor: congerdesign

Para entrar en contexto quisiera compartir como en el transcurso de esta pandemia hemos vivido diferentes fases y los medios digitales de comunicación han tomado mayor fuerza pues “ya que estamos en casa y con tiempo demás” usar la computadora, el celular, la tablet es una estrategia válida.

En todo lugar encontrabas publicaciones relacionadas con la pandemia, cómo vivirla, qué debes hacer en este tiempo, cómo gestionar tus emociones. Surgieron también cursos en línea, para ocupar mejor tu tiempo, para aprender técnicas de relajación, para emprender tu negocio.

Se evidenciaron campañas solidarias, resaltar el valor del abrazo que hoy no podemos dar, aplaudir a todos y a nadie, porque estabas sola o solo en tu ventana demostrando tu gratitud con aplausos, aunque no había ningún personal médico cerca. Canciones bonitas, que te inspiran y conmueven, los vecinos colocaban el altoparlante para que en el barrio escuchemos la misa católica ya que ir a la iglesia estaba prohibido, y los otros vecinos hacían lo propio para compartir su culto cristiano.

¡Y la naturaleza se manifiesta!, y hay más pájaritos en el árbol del barrio, los animales comienzan a salir a la ciudad y se toman las carreteras. El cielo es más limpio, la capa de ozono se cierra. Un aire de esperanza y renovación comienza a circular.

Surgió después el tema de la “romantización de la cuarentena”, y se comenzó a hablar de privilegios y a señalar incluso a las personas que podían dedicar su tiempo a alguna actividad en específico, porque hay otras que no pueden hacerlo por tener que trabajar para vivir, a pesar de lo que implica el riesgo de salir.


Comenzaron después a aflorar las denuncias de despilfarro y malversación de fondos, autoridades que compraban recursos médicos con sobreprecio y que además los tenían guardados en sus casas, repartidos entre sus familiares, a pesar de que en los hospitales hacen tanta falta esos recursos y literalmente se contaron personas fallecidas porque no había el material necesario. Muchas personas se quedaron sin empleo, algunos recibieron indemnización, otros no recibieron nada. Muchas seguimos trabajando aunque no nos pagan, con la esperanza y seguridad de que el sueldo llegará en algún momento.


El tiempo pasa y la posibilidad de salir se hace más cercana, aunque todavía con restricciones y seguridades pero ya podemos salir de casa, se abren más locales de expendio, los autobuses comienzan a circular nuevamente, los lugares de trabajo tendrán 50% de personal, podremos comer fuera o pasear con las mascotas en el parque, entraremos a la “nueva normalidad” nos dicen las autoridades, en las redes sociales, los compañeros y compañeras de trabajo comienzan a hacer uso de esta denominación…la nueva normalidad.

Y cuando les escuchas explicar ¿qué es esta nueva normalidad?, te encuentras con definiciones como que seremos más sensibles a la necesidad y dolor del otro “hemos aprendido a cuidar a los otros para cuidarme a mí”, otras personas hablan de que hemos alcanzado un mayor nivel de conciencia ambiental, el planeta nos regañó y “nos mandó a la habitación” para pensar en lo que hicimos mal; así que ahora hemos aprendido la lección. La nueva normalidad habla de que si bien todavía no podemos darnos el abrazo que tanto extrañamos, si aprendimos a valorar el tiempo juntos y lo que podemos decirnos mientras nos miramos a los ojos. La nueva normalidad habla de que hemos reconocido y retomado valores que se estaban olvidando. Que las personas dedicamos este tiempo de “encierro” para cultivarnos, leer, crecer personal y espiritualmente. Y así…una lista de cosas que mencionan como hitos que se han alcanzado y que marcan una nueva normalidad. Se recalca que ya no volveremos a la normalidad que conocíamos, que volvemos afuera, pero afuera es otro mundo, otra normalidad frente a la cual tendremos que ponernos al día y seguir.


Pensar en eso me hace pensar en nuevos retos para la consulta, cuestionarme primero la existencia de esa nueva normalidad. ¿Qué tan real es? Sigues encontrando en la calle gente que no cumple con el distanciamiento social, que no respeta la fila que se hace para ingresar a algún comercio y aprovechando los dos metros de distancia se ingresan antes, transportistas que no cumplen con el aforo de sus unidades y llenan el autobús incluso más de lo que se hacía antes. Así que ¿de qué nueva normalidad se habla en realidad?

En las redes sociales sigues encontrando falsedad y falta de coherencia entre lo que se predica y lo que se actúa. Todavía los foros se llenan de comentarios hirientes, que buscan degradar o denigrar a la otra persona, no hay tolerancia, no hay respeto por el criterio del otro. Las personas seguimos produciendo igual o mayor cantidad de basura, tantos guantes plásticos que usamos para no contaminarnos, tantas mascarillas, tanta comida en envases desechables…¿a dónde va todo eso? ¿De qué nueva normalidad se habla entonces?.

Ahora los chicos estudian desde casa, si antes era difícil que compartieran y realizaran un trabajo en grupo verdaderamente colaborativo, ahora mucho menos. Hay que recordarles que son compañeras y compañeros y que sean solidarios entre sí, hay que darles un espacio para compartir y desearse un buen día entre todas y todos. Porque caso contrario…el egoísmo y el aislamiento son la primera opción.


Entonces ¿qué es en verdad la nueva normalidad? Esta pandemia si ha traído nuevos retos a la consulta, porque ha enfrentado a las personas con la idea de muerte a diario, el simple hecho de salir a comprar el pan para desayunar ya despertó el temor a ser contagiado y morir. Ha despertado una sensación de desconfianza permanente, pues puedo yo cuidarme todo lo necesario, pero ¿si el otro no se cuida? Soy yo quien puede enfermar.

Se ha experimentado una nueva sensación de responsabilidad, si yo enfermo puedo enfermar a mi familia, que ni siquiera han salido de casa. Ha enfrentado a la persona con nuevos y diferentes niveles de frustración, por no poder hacer lo que quisiera, como salir y pasear; pero ahora que puede hacerlo en cambio no confía en lo que pasa y prefiere restringirse, porque teme lo que encontrará afuera.

No creo que la nueva normalidad nos traiga personas conscientes, solidarias, que cuiden de si, del otro y del planeta; personas tolerantes y con valores. Lo que si espero que traiga la nueva normalidad, por lo menos, es personas más cuestionadoras, con menos miedo a criticarse y criticar, con menos miedo a señalarse y señalar. Ya con eso creo que se ha logrado bastante, porque así podremos abrir una puerta importante a conocerse de verdad y asumir un nuevo rumbo en su vida.


Cuestionarse por ejemplo si había una normalidad como para pensar en una nueva normalidad. ¿Cómo vivo yo mi normalidad? ¿Es necesario vivir en una normalidad? ¿Cómo defino mis parámetros de normalidad? ¿Estoy conforme con la normalidad en la que vivo? ¿Por qué quiero vivir en normalidad? Así, hablar de normalidad y nueva normalidad en consulta nos dará la oportunidad de acercarnos a la visión personal de quien asiste y descubrir juntos lo que estaba cubierto, descubrir los miedos, expectativas, exigencias que estaban detrás de su estilo de vida, descubrir la trivialidad en la que vivía y cómo dejaba que eso tome y cope su vida. Construir una nueva visión personal, centrada más en sí mismo y su relación con el otro. En construir un co-existir en paz, donde puedo darme al otro porque me he dado tiempo a mi misma primero. Donde puedo entender que el otro está viviendo una realidad diferente a la mía, aunque nos encontremos en el mismo lugar y en el mismo momento. Mi realidad es mía y comienza y termina conmigo. A veces tendremos la suerte de encontrarnos y rozarnos con otras realidades, y surgirá la magia de compartir visiones y sentirnos más cerca de alguien. Cada quien viviendo su realidad y compartiéndola con las demás personas.


Con pandemia o sin pandemia, con nueva normalidad o no, creo y confío en que las personas puedan dedicar más tiempo a pensar en sí mismas y su forma de relacionarse con el mundo, con el otro, con la otra y los otritos. A mirarme y al mirarnos, al cuidarme y al cuidarnos estamos ya, construyendo un mundo mejor.


Con el cariño de siempre, me despido.

Gracias por leerme.

Anita.

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​Última Actualización: 26 de octubre 2020.

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